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Washington.
Treinta años después de que el hombre pusiera sus pies en
la Luna, la mujer ha comenzado a abrir un nuevo y controvertido horizonte
femenino en la exploración del espacio.
Tampoco que la NASA esté preparando una misión al espacio íntegramente femenina, o que haya sido un equipo de mujeres el que ha diseñado las sondas que en diciembre van a posarse en Marte. La razón, unida al cambio lógico de los tiempos, es que la Agencia Espacial Estadounidense, está variando su política sobre las tripulaciones que hasta ahora conformaban un mundo masculino. "La NASA tiene interés en que la mujer vaya al espacio", declaró un portavoz de la agencia espacial, "pero esto no es una pugna mujer-versus-hombre". Con la excepción de la pionera Valentina Tereskova, la primera mujer que viajó al espacio en 1963, a bordo del Vostok 6, la astronáutica no había guardado para el sexo femenino un gran papel hasta ahora. De los 144 astronautas que entrena la NASA, sólo 32 son mujeres, y sólo una de ellas, Eileen Collins, tiene el rango de comandante. La agencia no admitió mujeres astronautas hasta 1978 y ninguna de ellas viajó en un transbordador hasta 1983. A punto de comenzar el año 2000, las cosas están cambiando. Sherry Buschmann, directora de proyectos de la NASA en el Centro Marshall, es ahora la responsable del diseño de nuevos vehículos de lanzamiento más asequibles y Susan Turner lleva la máxima responsabilidad sobre los nuevos tipos de simuladores de vuelo. Kary Lewis, Sarah Gavit y Suzanne Smrekar, desde el "Jet Propulsion Laboratory" de California, han dirigido y llavado a cabo uno de los proyectos punteros en la exploración de Marte, las sondas que desde el Mars Polar Lander van a escrutar el planeta rojo. Eileen Collin experimentó en su persona el interés que se añadió a la misión del transbordador Columbia el hecho de que haya sido una mujer quien se sentó frente a los mandos de la nave y del resto de la tripulación. "Me siento muy honrada de ser la primera mujer que tiene la oportunidadde guiar el transbordador", dijo Collins, "pero no pienso mucho sobre ello en el día a día, porque no lo necesito". Además...
Los argumentos en pro y en contra de esta posibilidad son más vivos que nunca, y la controversia sobre los efectos de la falta de gravedad en el cuerpo femenino, es profunda. Arnauld Nicogossian, médico jefe de la NASA, afirma que la relación entre falta de gravedad y pérdida de masa ósea está demostrada, y que el riesgo de osteoporosis para la mujer aumenta considerablemente en los viajes espaciales. EFE
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