EDICION #41
 
Las Mujeres en El Nuevo Diario
 
Aura Lila Moreno Martínez: Nació en plena Semana Santa, en Managua, y con esa sonrisa y gracia que le caracteriza nos dice, ¿adivinen de qué año?... es pura Ariana, de allí que piensa detenidamente antes de actuar, pues teme que su excesiva espontaneidad pueda traicionarla. Sus padres son Daniel Moreno y Victoria Martínez. Es la cumiche de tres hermanos, un varón y dos mujeres. Es madre de tres hijos varones y confiesa que son el orgullo de su existencia, el mayor Agustín Alejandro estudia en la Universidad Centroamericana, le sigue Rigoberto Antonio, está en 5?año de secundaria en el Colegio Loyola, y el menor, Cristian Alejandro, cursa 5?grado de primaria en el Colegio Doris María, todos ellos de apellido Alonso Moreno. 

Estudió su primaria en el Colegio Primero de Febrero, hoy Rigoberto López Pérez y secundaria en el Instituto René Schick, terminando el bachillerato en el Instituto Nacional de Boaco, ciudad a donde se fueron a vivir a causa del terremoto del 72. Su sueño fue estudiar medicina y se matriculó en la UNAN-León, pero estaba recién casada, su esposo se trasladó a trabajar a Managua y tuvo que acompañarlo, entonces tomó la segunda opción que era periodismo, y se graduó en 1984 en la UNAN-Managua. Ha recibido un sinnúmero de seminarios y cursos sobre periodismo económico y político, entre ellos uno en la ex-RDA. 

Su vida profesional se ha desarrollado en el Departamento de Propaganda del FSLN-DAP, del 79 al 85 y a partir de entonces en El Nuevo Diario, aunque entre estos años estuvo un tiempo de corresponsal de la Agencia Internacional Reuter. También fue directiva de la UPN en tiempos de Luis Angel Berríos, YOYAVOY.  

"Llevo catorce abriles en este periódico, me gusta su perfil y empecé cubriendo cualquier cosa. He escrito de todo, pero especialmente sobre temas políticos y económicos. Actualmente edito los dos suplementos: Martes y Esta Semana, así como también las páginas internacionales", nos cuenta Aura Lila. 

En esta apasionante profesión del periodismo, dice que ha tenido grandes satisfacciones, como saber que ha podido ayudar a alguien a través de su trabajo, así como también se ha llevado algunos sustos, por ejemplo andando en un helicóptero bajo una tormenta, cubriendo lo del Mitch y "sentirte como un papalote a merced del viento". 

"He sido muy feliz conociendo otros países, a su gente y su cultura. Me gusta leer, este hábito me lo inculcó la Lily Soto, cuando estabamos en el DAP, hoy he leído a casi todos los escritores latinoamericanos. Cuando estoy estresada he descubierto que una jugadita de billar me quita la tensión inmediatamente, así es que me he hecho una aficionada de este deporte". 

Está muy contenta con lo que ha hecho, aunque piensa que en algunas ocasiones no supo aporovechar las oportunidades que la vida le brindó, quizá en la otra vida, nos dice, y si existiera la reencarnación le gustaría ser golondrina, pero de las que hacen verano. 

Karla Castillo Rizo: Dice que tiene segundo nombre pero no le gusta usarlo, ¿será tan feo Karlita?...Nació en Managua un viernes 21 de agosto de 1970, a las dos de la madrugada, por eso es que le gusta tempranear en todo. Su signo es leo y aunque no cree en cosas esotéricas, se identifica con la personalidad de los nacidos bajo este signo. Por eso está consciente que según sea su actuación así será su éxito, por eso da el máximo para conseguir lo que se ha propuesto. 
"Mis padres son de origen sencillo, él un médico que alcanzó una posición notable, murió hace 15 años y se llamaba Carlos Castillo. Tuve poco trato con él, pues el formó otra familia. Mi madre María Elena Rizo, es ama de casa que soñó con ser enfermera pero el machismo frustró sus aspiraciones. Por eso ella nos ha impulsado a mi hermano de 27 años, a mi hermana de 24 y a mí, para que hoy seamos todos unos profesionales ". 

Yasser Daniel, es su hijo que el 17 de agosto cumplirá 11 años, nació cuando Karla tenía 18 años y comenzaba su carrera. De repente se convirtió en mamá, ama de casa, estudiante y con muchos problemas económicos. Logró salir adelante y asumió todo con mucha responsabilidad. Para ella Yasser, es una bendición del cielo y se siente realizada siendo una mamá joven con un hijo casi adolescente. "He volcado mi amor en él y le he inculcado valores para que sea un hombre de bien, respetuoso de las mujeres y de sus semejantes, de los que piensan diferente a él. No quiero influir en su decisión cuando le toque elegir una carrera, pero estoy segura que lo que elija, lo sabrá hacer bien". 

En mis ratos de ocio agrega, "me gusta hacer muchas cosas como cocinar, leer, dibujar y pintar, quizá cuando me jubile me dedique a la pintura, también pienso, a corto plazo, hacerme vegetariana, por mis principios y mi salud, pues tengo mucho afecto a los animales. Soy dueña de dos perras y una gata a quienes les dedico tiempo y amor".  

Estudió su primaria en el Centro Escolar Panamericano y su secundaria en el Instituro Ramírez Goyena, donde cuenta que pasó su mejor época, matizada por la inocencia y las ansias por descubrir un mundo nuevo, propio de los adolescentes. Se graduó en 1992 en Ciencias de la Comunicación, en la Universidad Centroamericana UCA. Esta orgullosa de su carrera, por la que se inclinó desde que tenía 7 años y le gustaba leer La Prensa de Pedro Joaquín y ver los noticieros. 

En 1991 ingresó como practicante en El Nuevo Diario, y al año siguiente fue contratada. Desde entonces se desempeña como periodista de ese medio de comunicación con el cargo de editora de la sección de Sucesos, y reportera, redactora y editora de el suplemento Martes de ese periódico. 

"Cuando fui delegada a esa área tan sensible por los directivos del periódico, fue con la idea de darle un perfil más humano y serio a la nota roja, sin descuidar el aspecto atractivo que representa una de las características más importantes de este medio de comunicación". 

Bajo el cargo de Karla, el área de Sucesos se duplicó de una a dos páginas. Tiene bajo su responsabilidad a varios periodistas y además cuenta con el apoyo de los corresponsales de los  departamentos. Hemos tenido cuidado, nos dice, de tener un balance en la información de los sucesos y aunque el tema de la violencia lleva el mayor peso, también nos preocupamos de darle cabida a las denuncias, destacar la aplicación de la justicia, el cuestionamiento a las autoridades cuando cometen fallas en el cumplimiento de sus funciones y otros aspectos concernientes al tema que nos ocupa. 

Estoy muy contenta con mi trabajo, me siento identificada con Sucesos porque me doy cuenta que mucha gente es la primera sección del periódico que busca, ya que allí encuentra lo cotidiano, el vivir y sentir del pueblo, mucho más allá de las cifras frías y de los datos a veces un tanto controversiales. 

María Lourdes Tercero Gómez: No es la excepción de la mujer vanidosa e intemporal, por eso María Lourdes dice jocosamente, "no les voy a dar el gusto de que sepan mi edad, nací en 195...", así es que querida@s amig@s lectores nos quedaremos con las ganas de saberla, pero no es necesario, pues derrama vitalidad por todos lados. Sus padres Augusto Tercero y María Cristina Gómez de Tercero, fueron bendecidos por una familia numerosísima son once en total, dos varones y nueve mujeres, una de ellas gemela de María Lourdes, y aunque no se parecen en nada, curiosamente les suceden cosas iguales aunque estén en lugares diferentes. Tiene dos preciosas niñas, Indiana Jaluska que cumplirá 15 años el próximo mes de agosto y Jordanska  Paola de 13 años, las dos Estrella Tercero. "La pequeña quiere ser periodista y aunque adoro mi carrera y respeto su decisión, espero que con el tiempo cambie de opinión". 

Se graduó de periodista en 1982, en la UNAN, desde pequeña esa fue su mayor aspiración pues siempre pensó que esa profesión implicaba mucha aventura, investigación, riesgo y tener mucho que contar después. No se equivocó ya que en su carrera a tenido todas esas experiencias, especialmente cuando trabajó en Divulgación y Prensa del MIDINRA, después del 79, que le permitió conocer casi toda Nicaragua y más que eso, a su gente, a los campesinos, su forma de ser y de pensar y las enormes necesidades que los agobiaban (y siguen agobiando). 

Trabajó en radio, aunque confiesa que le tiene terror al micrófono, de tal manera que en una ocasión tuvieron que auxiliarla porque todo se le puso negro y olvidó lo que tenía que decir. Por eso se siente tan a gusto en El Nuevo Diario donde labora desde hace 18 años, dándole cobertura a temas políticos, económicos y sociales, actualmente su trabajo consiste en cubrir eventos empresariales. En los 80's fue reportera de guerra y jamás dijo no cuando la enviaban con un fotógrafo y un conductor a las zonas de guerra, a pesar de estar embarazada de su primera hija, aunque no dejaba de sentir temor de morir en una emboscada. 

Con ese deseo de superación que la caracteriza, está estudiando tercer año de derecho en la UCA, y cuando termine va a trabajar en las dos profesiones, pues el periodismo  jamás va a dejar de apasionarla. 

Entre muchas cosas, le gusta viajar dentro y fuera del país, pero si no se puede, también le agrada quedarse en casa, ponerse bien cómoda con short, camiseta y zapatos deportivos en compañía de los suyos, y si la visitan parientes y amigos ¡pues cuánto mejor, lo disfruta en grande! 
  
Eloisa Ibarra Amador: El talento y la buena voluntad de Eloisa, han sido sus mejores armas para salir adelante ante la adversidad. Perdió a su madre a manos de ladrones que entraron a robar a su casa, cuando contaba con tan sólo 10 añitos, un fatídico 12 de enero de 1977, que se enfrentó ante la impotencia que causa la muerte de un ser querido. Creyendo que sufría un infarto, trató de revivirla dándole unas píldoras para las coronarias y cuando sujetaba su cabeza y ver sus manos ensangrentadas, hasta entonces se dio cuenta que había sido herida de un balazo y que la había perdido para siempre.  

Nació en Managua el 16 de enero de 1967, siendo la tercera hija del hogar formado por el doctor Luis Felipe Ibarra Valle y la profesora Ofelia Amador de Ibarra (q.e.p.d.). Al morir su madre compartió su vida con su padre, cuatro hermanas y un hermano, a quienes el dolor ha unido de una forma muy especial. 

Fue educada en colegios religiosos y se graduó de periodista en la Universidad Centroamericana UCA, en 1991. 

Los años de universidad fueron de mucho sacrificio, pues los compartía entre el estudio, el trabajo, el cuidado de su hija mayor Enid Kasandra y el nacimiento de la segunda Sapjha Hasaaran. Al egresar de periodismo comenzó a trabajar en el diario La Prensa, atendiendo el Poder Judicial hasta 1995, año en que fue despedida después de ganar una demanda por acoso sexual, que tenía puesta contra un jefe del periódico.  "Tengo que confesar, dice con mucha tristeza, que esa demanda me causó mucho dolor, pues casi todos mis compañeros de trabajo me dejaron de hablar. 

Trabajó en el Vice Ministerio de la Propiedad, luego en La Tribuna y actualmente cubre las judiciales en El Nuevo Diario. 

Está casada con el periodista Edgard Solórzano y tienen tres hijas, la mayor Enid Kasandra tiene 14 años y cursa tercer año, Sapjha Hassaran de 9 años y está en 5? grado y Scarleth Eloísa de 5 años, en 1er. grado, todas estudian en el Colegio Divino Pastor. "El nacimiento de cada una de ellas, ha sido el momento más feliz para mí, así es que han sido tres momentos felices, dice Eloísa". Su mejor pasatiempo es leer y estar en familia. 

Está estudiando derecho en la UPONIC, carrera que espera terminar con broche de oro, para binestar de su familia y para ayudar a tanta gente que necesita asesoría jurídica. La injusticia y la deslealtad son las cosas que más detesta en una persona. Como periodista desea hacer un buen papel y ayudar a que nuestro país sea cada día mejor. 

Silvia Hernández Espinoza: Es una mujer para la que cada éxito, por pequeño que sea, siempre es un paso importante. Para ella las pequeñas cosas son las que hacen la vida más agradable, siempre que sepamos apreciarlas, nos dice, como los momentos especiales con la familia, saber escuchar a l@s hij@s, platicar con el marido, leer, disfrutar de la música, salir a pasear. 

Nacida en la vieja Managua, el 14 de agosto de 1955, sus padres Orlando Hernández y Concepción Espinoza Barillas, los dos ya fallecidos, pero que supieron inculcar en sus hijos un gran espíritu de superación. Su esposo José Nicolás Robleto ha sido un gran apoyo en su vida y con él procreó a José Nicolás y a Silvia Juliana, que son principio y fin de su vida.   

Estudió su primaria en el Colegio San Francisco de Asís y la secundaria en el Instituto Ramírez Goyena, donde participó en la gimnasia rítmica, en natación y aprendió primeros auxilios. Se graduó de periodista en la UNAN-Managua. Trabajó en Barricada y actualmente en El Nuevo Diario desde hace 12 años, donde está a cargo de los corresponsales y atención directa en la Sala de Redacción. 

"Pasé momentos muy agradables en la época de la Revolución, dice, ahora hay dificultades sobre todo económicas y me gustaría que la gente de nuestro país sobre todo la más pobre tuviera un mejor porvenir". Ojalá se hagan realidad los deseos de Silvia.   
 

 
 
 VOLVER AL MENU EDICION 41 - JULIO 1999