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Un estudio sobre las bases socioculturales del embarazo en las adolescentes en Nicaragua, revela que un alto porcentaje de ellas desearon ser madres a temprana edad, por carecer de oportunidades para realizar otros proyectos en su vida. EL estudio titulado ¿Qué más podía hacer, sino tener un hijo?, fue realizado por el Centro de Análisis Socio-Cultural de la Universidad Centroamericana y auspiciado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) y el Instituto Nicaragüense de la Mujer (INIM). Con base en una muestra de 720 adolescentes en el ámbito nacional, el estudio establece que más de la mitad de las adolescentes manifestaron haber deseado su primer embarazo porque querían imitar a sus madres, quienes también fueron madres adolescentes. En los últimos años, en Nicaragua ha alcanzado las cifras más altas de embarazos en adolescentes de la región, uno de cada cuatro embarazos corresponde a jóvenes entre 15 y 19 años. En tanto, la tasa de fecundidad hasta 1990 en le país era del 16%. mientras que en Costa Rica es apenas de 9 por ciento. Como tendencia general, el estudio señala que una escolaridad prolongada retrasa la edad de inicio de la vida sexual. El 52% dice que es normal tener un embarazo antes de los 18, pero el 43% piensa lo contrario. Aproximadamente una quinta parte de la población nacional, alrededor de un millon de personas, son jóvenes de entre 10 y 19 años de edad. Las mujeres rurales establecen sus primeras uniones entre los 14 y 17 años y su tasa de fecundidad llega a casi 7 hijos, frente a un promedio de 3 hijos en Managua. El porcentaje de embarazos involuntarios en adolescentes se produce como un accidente por falta de información, deseo de complacer a la pareja, para asumir la identidad de la madre o conseguir legitimación social, refleja el estudio. El embarazo precoz involuntario
se debe también a las relaciones sexuales sin protección,
ya que a las mujeres socialmente no les es aceptado organizar o planificar
un encuentro sexual.
El estudio señala
que las oportunidades de educación y participación social
de las niñas se limitan, debido a que su identidad muchas veces
estará determinada por su potencial papel de reproductoras, razón
por la cual las muchachas hacen una transición directa desde la
infancia hasta la edad adulta.
La encuesta reveló que una proporción de entre la mitad y las dos terceras partes de los adolescentes menores dicen querer recibir información sobre el embarazo, cambios en la adolescencia, anticoncepción, matrimonio, SIDA y reproducción. A excepción de las
adolescentes del sector urbano no pobre, que tienen espacios variados para
su desenvolvimiento cotidiano, el resto de adolescentes en Nicaragua manifiestan
que sus espacios para la interacción social están limitados
a su hogar y escasamente al barrio o comarca.
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