EDICION #41
 
RUMBO AL FINAL DEL MILENIO
(por Xanthis Suárez García)

Cinco meses, pocas semanas y días, nos faltan para concluir el siglo XX y entrar a un nuevo milenio, dicen que será el milenio de la globalización, de la tecnología y de mayor igualdad para las mujeres. Nosotras creemos que efectivamente así será, sin embargo, también deberíamos decir que será un milenio para recuperar el humanismo, el amor y la espiritualidad que tanto hemos alejado o perdido.

Ojalá y estos meses, sirvan no solamente para hacer planes económicos o lamentarnos de lo que no hemos hecho sino, sea tiempo para pensar que las mujeres, hombres, niños y niñas son la razón de ser de esos planes económicos, de los esfuerzos para insertarse o enfrentar la globalización. Que estas semanas signifiquen no sólo prepararnos para lo que pueda ocurrir con las computadoras y toda la tecnología sino para pensar como entrar a un nuevo milenio con menos violencia, menos corrupción, menos explotación sexual, menos pornografía, más dignidad humana, niveles de vida que incluyan además de lo material, el amor y la espiritualidad que nos conduzcan a actuar con mayor sinceridad, honestidad -menos corrupción- y afecto por la especie humana.

Con la misma preocupación con que hablamos de los recursos naturales, con el mismo afán por tener puentes y carreteras, edificios de lujo y modernidad, ojalá y nos ocupemos porque no haya explotación infantil, porque haya menos analfabetas, por más educación alimentaria-nutricional, mayor acceso a la canasta básica y más solidaridad en la sociedad.

Rumbo al nuevo milenio, debemos ocuparnos efectivamente porque exista mayor justicia, equidad e igualdad de deberes y derechos, acceso a las oportunidades y posibilidades entre mujeres y hombres, más participación juvenil en las decisiones del país, mayor representatividad de la población juvenil, de las chavalas y chavalos.

Ojalá y que el nuevo milenio nos encuentre ocupados y ocupadas en los temas que permitan reducir los índices de pobreza y extrema pobreza, la desnutrición, la violencia intrafamiliar, la mortalidad materno-infantil y enfermedades como el VIH/SIDA, en buscar soluciones que permitan disminuir los niveles migratorios por razones de empleo y que no haya más nicas que pasen humillaciones y penurias fuera de su Patria. Ojalá y lleguemos al nuevo milenio sin arrastrar las debilidades del siglo XIX, los errores y limitaciones del siglo XX, incluido el nunca o casi nunca, estar preparados y preparadas para enfrentar los embates de la naturaleza.

Decimos esto a un corto tiempo de que con gran fiesta celebremos la llegada del nuevo milenio, ya que lo que estamos viendo, oyendo y leyendo, es que la clase política y gobernante, se está centrando en reformas constitucionales que no se consultan a la población, en alzas a los servicios básicos, en "hacerse de la vista gorda" con los dueños de "prostíbulos disfrazados", en cómo se reparten y comparten entre unos pocos, las cuotas de poder del país y hasta "las coimas", en fin, ahora hay más preocupación por "partir" la capital y las próximas elecciones, que en cómo asegurar el cumplimiento de los compromisos contraídos con la cooperación internacional después del Mitch y Estocolmo, la sola voluntad de uno o dos ministros con su presidente y algunas ONG's, no basta, es necesario insistir en un consenso nacional para impulsar un verdadero plan de desarrollo de Nicaragua, un plan con visión de nación y no de partidos o grupos económicos.

BOLSA DE MUJERES se apresta a seguir visibilizando la labor de las mujeres nicaragüenses, a continuar divulgando las justas  demandas de las mujeres para asegurar sus derechos constitucionales, exaltando a las mujeres ejemplares del país, promoviendo sus iniciativas y propuestas, sensibilizando a la otra mitad del género humano, de que Nicaragua únicamente saldrá adelante con el esfuerzo conjunto de mujeres y hombres, de que no se trata solamente de llegar a los cinco millones de habitantes, sino de la calidad de vida de esos habitantes, que es esa POBLACIÓN, la que nos plantea la necesidad de precisar nuestros retos y desafíos para el siglo XXI.

Julio ha sido el mes de las revoluciones, el mes de la Población, el mes de las movilizaciones, de las propuestas y las promesas, ojalá y que no se las lleve el viento, ni las lluvias, ni las corrientes, sino que se cumplan concretamente con la voluntad, la capacidad y la honestidad con que se merecen los sueños y esfuerzos de la mayor parte de nuestra población como la constituyen la niñez y adolescencia, presente y futuro de la patria.
 

 
 
 VOLVER AL MENU EDICION 41- JULIO 1999