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La Niña Luisita, como
cariñosamente la llamamos cumplió sus 100 años de
existencia, por lo que la ciudad de Jinotega, ante este irrepetible acontecimiento,
se vistió con sus mejores galas.
Después, se ofreció una misa de "Gracias a Dios", por esa hermosa rosa que floreció en nuestro suelo y a quien tanto le debemos. Fue concelebrada por Monseñor Rubén Baltodano y Alfaro, por Monseñor Douglas Araica y por Monseñor Augusto Cisne. Monseñor Baltodano con sus 85 años de edad, le dedicó unas emotivas palabras, que ella agradeció sumamente emocionada, sin cansarse de dar gracias al Creador por haberle dado la dicha de cumplir un siglo de provechosa vida, llena de gratos recuerdos y plena de felicidad, pues se siente muy querida. La misa estuvo amenizada por el coro de maestras que se lucieron con sus interpretaciones. Seguidamente se le ofreció un acto cultural en el auditorio del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, en cuyo estrado, con un telón azul de prusia de fondo, se destacaba la leyenda "VENERAMOS SU VIDA Y SU EJEMPLO", franqueada de dos coronas de olivo con sendos número 100, incertados en su centro. La poetisa y maestra Blanca Onelia de Rodríguez, hizo de Maestra de Ceremonias, hilbanando y presentando con bellas y elocuentes palabras cada una de las participaciones. La Orquesta formada por jóvenes músicos jinoteganos, le regaló a la Niña Luisita, una filigrana de interpretaciones como el vals Recordando a Jinotega, Estrellita y otras por las que ella siente gran predilección. El profesor y declamador insigne, Harvey Wells, dejó oir su prodigiosa voz interpretando magistralmente Las Letanías de nuestro señor Don Quijote, de Rubén Darío, y Penas y alegrías del amor, de Rafael de León, poeta español. La prof. Emma Pastora de Noguera cantó con mucha gracia y salero, "a lo Libertad Lamarque", el tango Volver, con sombrero y traje de la época, y el Grupo de Danza "María Belén", del colegio, dirigido por Vanessa Rodríguez, bailó para ella lo mejor de su repertorio. Sandra Chavarría y Evangelina Gutiérrez en nombre de sus compañeras de la 1a. y 2a. promoción de Bachilleras del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, le entregaron un reconocimiento, y luego espontáneamente muchas ex alumnas, entre las que se encontraba la Rvda. Hna. Blanca Azucena Aguilar, Directora del colegio, quien le entregara un presente en nombre de la Comunidad Bethlemita, fueron subiendo a expresarle su agradecimiento y a declamarle. Doña Merceditas Palacios de Larue, le dio la grata sorpresa de entregarle un sobre con un regalo en metálico, que le enviaron sus primeros alumnos del Colegio San Antonio, que ella fundara en su ciudad natal, entre los que se cuentan Don Salvador Stadthagen, Amandita Pineda de Palacios, los hermanos Chávez Küll y otros. Para mi fue una sorpresa que Blanca Onelia, me anunciara para darme el honor de imponerle a la Niña Luisita, la BANDA DE LOS 100 AÑOS, es algo que no esperaba, pero que asumí con mucho orgullo, diciéndole unas palabras improvisadas que me salieron del corazón. A mis palabras, contestó con una elocuencia digna de ella, repitiendo emocionada "Quiero dar más, quiero dar más", fue un momento inolvidable. Para finalizar cantamos el Himno al Normalista y el Himno al Maestro, luego se ofreció un almuerzo en su honor, culminando así el significativo homenaje que en reconocimiento a su destacada labor magisterial le tributamos los que la llevamos en el corazón. Tan lúcida está la Niña Luisita, que al día siguiente del homenaje, nomás se despertó, llamó por teléfono para agradecerle a tod@s sus amig@s y ofrecerles como regalo, el primer día de sus 101 años, al que ella llama: "el primer día de mi vida", pues para ella es un renacer, es una nueva vida, es un hermoso don que Dios le dio. La insigne educadora jinotegana arribó a los 100 años de edad en pleno uso de sus facultades, optimista, gozosa y alabando al señor por darle tan hermoso regalo. Maestra de muchas generaciones
su labor se inició en 1921 desempeñando diversos cargos desde
maestra de educación primaria, directora, inspectora de educación
pública en Masaya, profesora de Español, Filosofía
y Literatura en varios centros, y Sub-directora de la Escuela Normal de
Señoritas en San Marcos. En 1962 después de 41 años
de servicio docente se retira con una pensión de C$ 1420. Actualmente,
y desde 1980 recibe su cheque de jubilada por valor de C$ 280. Injusta
y triste realidad, ojalá el INSS ponga cartas en el asunto y permita
que la Niña Luisita, que tiene toda una vida entregada a la educación,
pueda gozar de una pensión más justa.
Hermosa, brillante y larga trayectoria la de esta gran maestra, que además de maestra es poetisa. Su alma exquisita se retrata en su obra literaria que canta a Dios y al amor, a los niños y a la naturaleza. Maestra y poetisa, eso es ella y sigue siéndolo. Por eso quizás se aleja del calor de hogar, que le brindara su gran familia, en la casa solariega de sus ancestros, y se retira a su casita, remanso de paz, que mira a la montaña umbrosa, brumosa, mudo testigo del largo camino recorrido. Allí se refugió y goza a plenitud su soledad rica en recuerdos, en los que afloran las lecciones fecundas y las aulas plenas de frescas imágenes juveniles, viveros de sueños y de felices porvenires. La ciudad de Jinotega se vistió de gala, para testimoniarle su gratitud y su cariño y para darle gracias al Creador porque esa MUJER, así con mayúscula, a sus 100 años sigue siendo ejemplo de fortaleza, de grandeza y de humildad. A ella que sembró y cultivó con amor en tantas mentes y corazones los más nobles sentimientos e ideas, le saludamos reverentes y felicitamos a todos aquellos que tuvieron la dicha de haber sido sus alumnos. * Maestra jubilada.
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