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Es una derrochadora de energía
y positivismo inagotable. Amante del arte en todos sus sentidos, especialmente
la música y la lectura. Hace 30 años que se graduó
de enfermera, noble profesión que es parte de su vida. Con un espíritu
realmente joven, da gracias a Dios por todo lo que tiene.
Es la hija mayor de una familia de seis hermanos, cuatro mujeres y dos varones. su padre se llama Ramón Molina y es un obrero de la tapicería, que llegó hasta tercer grado, su madre, Olga Ramírez de Molina, fue el ejemplo fiel de una mujer sencilla, que tampoco tuvo la oportunidad de estudiar. "Formaron una familia ejemplar y luchadora que se sacrificaron mucho para que nosotros pudieramos prepararnos y no pasaramos por las mismas limitaciones que ellos pasaron". Convivieron hasta hace tres meses en que mi madre falleció. Por ser la hermana mayor les tuve que ayudar mucho a ellos en la formación de mis hermanos, gracias a Dios todos son profesionales, cuenta Aura Lila. Estudió la primaria en la Escuela República Dominicana y se bachilleró en el Instituto Nacional Ramírez Goyena. Con 26 años de matrimonio con el doctor Francisco Bolaños Curesma, quien es médico especialista en diabetes. "Me casé en 1972, voy a cumplir 27 años de casada y tuve cuatro hijos, Francisco Javier de 25 años, estudia 4?año de ingeniería de sistemas, Marlon Octavio de 22 años, está en 4?año de medicina, Aura Francis de 18 años, lleva 2?año de arquitectura y Karen Nohelia de 10 años, cursa el 5?grado de primaria. Podemos decir que tenemos una familia bien constituida, porque a como está la juventud actualmente, podemos decir que son buenos hijos, nos aman, no tienen vicios, llegan temprano a la casa, son muchachos que están dedicados al estudio, que su mayor aspiración es ser profesionales, yo le digo a mi esposo que eso es una bendición de Dios", expresa muy orgullosa Aura Lila. Su profesión la lleva en el alma, se graduó en la Escuela Nacional de Enfermería, es enfermera profesional y sacó la licenciatura en enfermería en la Primera Promoción de esa carrera en la UPOLI. "Esta es una profesión que me satisface, siempre me gustó ayudar a la gente, además me convenía por la urgencia que tenía de trabajar. Mi primer trabajo fue en el Seguro Social por tres años, luego mi esposo fue a hacer su especialidad de endocrinología en México, yo le acompañé y allí trabajé en un centro privado y también nació mi primer hijo. Al regresar estuve en el Bautista, en el MINSA y después me pasé a la docencia, pues me di cuenta que tenía inclinaciones para educación. Dentro de este campo ostenté muchos cargos, hasta ocupar la sub dirección de la Escuela Nacional de Enfermería, posteriormente ocupé la secretaría académica del POLISAL, de la cual soy fundadora, la organicé y estuve allí por seis años. Después pasé promovida al MINSA para trabajar como responsable en el departamento de pre-grado donde se miraban todas las escuelas a nivel nacional y el internado rotatorio de los médicos. Fui responsable de becas, pero no me satisfacía mucho este cargo, entonces accedí a la dirección de enfermería, porque consideré que mi trabajo iba a ser más efectivo allí, por la relación más directa con las enfermeras a nivel nacional", son los recuerdos de su trabajo de esta excelente profesional. En esta última reestructuración, trabaja funcionalmente como responsable del Primer Nivel de Atención de Enfermería, cargo donde cumplió los 30 años de egresada. En 1997, rememora, "un grupo de enfermeras llegaron a mi casa a proponerme que aceptara la candidatura como presidenta de la Asociación de Enfermeras de Nicaragua, es probable que haya tenido características de líder, pero yo les agradezco la confianza que tuvieron en mi, quizá porque siempre he estado involucrada en los asuntos del gremio y he velado por su desarrollo, así es que accedí a la candidatura y gané las elecciones ese año, como el período es de tres años, entrego la presidencia en el año 2000". "En este período hemos tenido algunos logros significativos en capacitación, una mayor proyección de la asociación y esto quedó patentizado por el nivel de convocatoria que tuvimos este año, con una asistencia de 1300 enfermeras en el Olof Palme, en el acto oficial del 12 de Mayo, fecha en que nace Florencia Naigtingale, en 1822 y que conmemoramos el Día Internacional de la Enfermera. Para mi estas han sido grandes satisfacciones, porque ves materializado tu esfuerzo, en la mayor organización de la gente, tenemos 12 juntas directivas en los departamentos, que están haciendo su labor gremial a nivel local. También se siente una mayor identidad profesional y hay un mayor interés por el desarrollo científico, este año hubo 10 jornadas científicas departamentales, donde los temas abordados han alcanzado una mayor calidad, pues están enfocados más directamente a resolver los problemas de enfermería que repercuten en la calidad de atención, enfocados también a una mayor participación comunitaria en el área de los aspectos epidemiológicos de los territorios", explica. "También estamos abocadas", dice Aura Lila, "al desarrollo propiamente dicho de la enfermera, con una visión hacia el cambio de paradigmas de cara al siglo XXI. De tal manera que los roles de la enfermera tienen que cambiar y estamos en la lucha de ir hacia la búsqueda de que la enfermería pueda desempeñarse con autonomía, no necesariamente en las instituciones de salud o en un hospital, sino que puede trabajar en un organismo, en una empresa o formar su propia empresa. Si vemos las reformas del estado, estas tienden a la disminución de personal, si bien es cierto ahora hay un grado de conciencia mayor de las autoridades y mayor reconocimiento de la enfermería, hay una mayor necesidad de enfermeras profesionales en nuestro país, tenemos indicadores invertidos, hay 3 médicos por una enfermera. Necesitamos que haya enfermeras con un nivel académico que le permita una toma de decisiones con un mayor nivel resolutivo, lo que redundará en una mejor calidad de atención". "Nuestra tendencia", prosigue, "tiene que ser hacia el desarrollo de las comunidades y hacia mejores condiciones de vida de la población. Pero tenemos que darle prioridad a un mejor nivel de vida de las enfermeras. Este año fuimos favorecidas por el Consejo Internacional de Enfermeras, que nos seleccionó como país para capacitar a 30 enfermeras en liderazgo para la negociación, para que seamos capaces de negociar, elaborar y evaluar proyectos, buscar financiamiento y para tener un mayor grado de conciencia de nuestros deberes y derechos. Al respecto analizamos las diferentes leyes del país, el código del trabajo, los derechos laborales para entrarle a nuevas formas y roles de la enfermería". "Estoy muy agradecida con
Dios por las oportunidades que me ha dado, por la familia que tengo y por
mi trabajo. El esfuerzo que he hecho no ha sido en valde lo he visto patentizado
en el reconocimiento profesional que he tenido, el hecho de haber ganado
las elecciones como presidenta de la Asociación de Enfermeras, en
sí es un reconocimiento. No duda en afirmar que se siente una triunfadora
y que la clave es su personalidad, soy positiva y alegre, lo que me ha
ayudado mucho en la vida", concluye.
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