EDICION #39
 
Discurso de la Dra. Nafis Sadik
Directora Ejecutiva del Fondo de Población de las 
Naciones Unidas (FNUAP)
  • ROMPIENDO LA CULTURA DEL SILENCIO SOBRE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
En momentos en que celebramos el Día Internacional de la Mujer al finalizar el siglo XX, podemos enorgullercernos del notable adelanto logrado por las mujeres en muchas esferas de su vida, incluida su salud reproductiva. A principios de este siglo, las mujeres tenían que luchar en las calles para que se les permitiera votar o utilizar anticonceptivos. Eran raras las mujeres que ocupaban puestos ejecutivos y de poder y muchas instituciones educacionales mantenían sus puertas firmemente cerradas para impedir el ingreso de mujeres y niñas.

Sin embargo, hoy en día todas esas barreras han sido traspasadas debido en gran parte a la determinación individual y colectiva de las propias mujeres. En todo el mundo, las mujeres están ocupando el lugar que les corresponde, contribuyendo a la creación de riqueza en la economía, planteando su reivindicación en el mundo de la diplomacia y de la política y dejando oír su voz en las comunidades. Las mujeres están dejando oír su voz y están logrando mejorar la calidad de vida de sus familias, de sus comunidades y de sus países.

No obstante, la vida de las mujeres y su potencial siguen en peligro a raíz de la violencia que se ejerce contra ellas, simplemente porque son mujeres. La misma función biológica que asegura que las sociedades sobrevivan prósperas y se reproduzcan, es la que convierte a las mujeres en blanco de violencia. Ya es hora de que cada uno de nosotros individual y colectivamente, asumamos una posición a fin de erradicar la violencia contra la mujer en todas sus manifestaciones. Es necesario que destruyamos la "cultura del silencio" sobre la violencia contra la mujer. Es necesario que promovamos la no tolerancia de la violencia contra la mujer, sea donde fuere.

La violencia contra la mujer no reconoce diferencias de clase, raza o edad. Existe en todos los grupos socioeconómicos y es un fenómeno cotidiano en la vida de las mujeres de todo el mundo, a lo largo de su ciclo vital. Incluso antes de nacer, las niñas sufren las consecuencias de una propensión sociocultural ampliamente prevalente que favorece a los niños varones, en detrimento de las niñas. En algunos países, la intensa preferencia por los niños varones redunda en el asesinato de niñas y en el aborto selectivo de los fetos femeninos. Cuando los recursos son escasos, lo más probable es que los niños reciban suficientes alimentos, educación o atención médica y esto, lógicamente, redunda en peores condiciones de salud de las niñas e incluso en más altas tasas de mortalidad.

Sin embargo, la violencia no se limita a los primeros años de vida de la mujer. Las niñas adolescentes están en situación de mayor riesgo de ser víctimas de mal trato físico y sexual y, debido a su posición carente de poder en la sociedad no pueden protegerse a sí mismas. La mutilación genital femenina, que se practica mayormente en niñas de corta edad, tiene efectos devastadores sobre su salud reproductiva y sexual, así como sobre su bienestar psicológico.

Actualmente, varias investigaciones demuestran que en algunas comunidades, entre el 40% y el 60% de las niñas tienen su primer contacto sexual en condiciones de coacción. De los embarazos de adolescentes, una alta proporción resulta de contactos sexuales en condiciones de coacción. Asimismo, en todo el mundo, las adolescentes tienen mayores probabilidades de recurrir al aborto en malas condiciones y como consecuencia sufren altas tasas de mortalidad y morbilidad derivadas de la maternidad.

Además, actualmente la tasa de contagio con el VIH/SIDA en el grupo de edades de 15 a 24 años es notablemente superior entre las niñas que entre los niños. Está en juego la salud reproductiva y la salud sexual de esas jóvenes y es preciso adoptar medidas para salvaguardarla.

La modalidad más endémica de violencia contra la mujer es la violencia doméstica. La familia, que a menudo se considera como un ámbito seguro, donde reina el amor y el apoyo a las mujeres y niñas, se percibe ahora cada vez más como un ámbito de violencia. En verdad, las mujeres y las niñas corren mayores riesgos de ser objeto de violencia por parte de los miembros de su familia que por parte de extraños. Esta realidad debe ser comprendida y abordada.

El actual deterioro de muchas economías, así como la situación de inestabilidad y guerra, han incrementado la vulnerabilidad de las mujeres, en especial en lo concerniente a su salud sexual y reproductiva. Las mujeres de mayor edad, especialmente las viudas, son particularmente vulnerables debido a su dependencia económica de sus parientes masculinos.

Muchas formas de violencia contra la mujer, como la mutilación genital femenina o los asesinatos por razones de "honor", obedecen a las exigencias de castidad sexual y virginidad que establece la comunidad o la familia. Quienes perpetran esos actos de violencia a menudo reciben sentencias leves o son exculpados debido a que la defensa del honor de la familia se considera una circunstancia atenuante.

Es preciso erradicar esas actitudes e impedir que se violen los derechos reproductivos de la mujer. La salud sexual y reproductiva de la mujer en sus diferentes etapas de desarrollo no debería depender de las percepciones y sentimientos de quienes tienen autoridad sobre ellas, trátese del Estado, Iglesia, la comunidad o la familia, sino que debe ser garantizada como derecho humano básico.

Pero sobre todo, es necesario que velemos porque sean oídas las voces de las mujeres víctimas de violencia. Es preciso apoyarlas para que puedan expresarse. Es necesario apoyarlas para que superen los traumas físicos, emocionales y psicológicos que padecen. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) es un firme aliado de los gobiernos, las entidades de la sociedad civil, incluidas las Organizaciones No Gubernamentales, de las entidades del sector privado y de todas las personas que se han comprometido a erradicar la violencia contra la mujer. Mediante todos nuestros programas de salud reproductiva, estrategias de población y desarrollo y de promoción nos hemos esforzado por desempeñar nuestro papel para velar por que las futuras generaciones vivan en un mundo libre de violencia por motivos de género. Invitamos a cada uno de ustedes a renovar su compromiso y a aunar esfuerzos a fin de lograr que en el nuevo milenio, el mundo sea un mejor lugar para vivir.

Dra. Nafis Sadik
 
 

 
 
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