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RETOS
Y DESAFIOS
Nicaragua podrá alcanzar sus metas en 1999, si el Presidente de la República respeta la institucionalidad del país y a todas sus fuerzas políticas, sociales y económicas, -para construir y transformar Nicaragua, nadie es más que nadie, cada quien vale y pesa-, si consolida su gabinete y lo hace actuar con coherencia, si supervisa de cerca a sus colaboradores -debe confiar, pero no confiarse-, si no se deja adular ni servilizar de sus allegados que muchas veces pueden ocultarle la realidad como ha ocurrido en todo gobierno, si asume con toda la seriedad del caso su papel de estadista, de presidente de todos los y las nicaragüenses, si escucha más la opinión pública y deja por lo que le falta en la presidencia que su partido camine con sus otros dirigentes, que ellos asuman sus respectivas responsabilidades para evitar la confusión criticada en el pasado del Estado Partido. Habrá reconstrucción en Nicaragua si todos los sectores de la Nación toman parte en ella y para esto el gobierno debe crear las condiciones necesarias y si éstas no se crean, entonces es que habrá problemas y motivos para justificar la revuelta de cualquier sector que se sienta excluido. La reconstrucción de Nicaragua después del Mitch será exitosa cuando los recursos que se destinen para ella sean administrados con honestidad, cuando los vivianes y oportunistas sean denunciados con nombres y apellidos sin importar filiación política, cuando los expertos en criticar también asuman su propia responsabilidad en el quehacer cotidiano -hay algunos que se quejan de todo y cuando se les invita a trabajar no tienen tiempo o simplemente prefieren mantenerse al margen-. Habrá reconstrucción de Nicaragua si los medios de comunicación contribuyen -contribuimos- a ello animando al trabajo honesto, honrado y de participación colectiva, destacando lo bueno que hace el pueblo, las instituciones, recomendando todos los días cómo deben hacerse mejor las cosas y no esperar las equivocaciones para "caer encima". La transformación de Nicaragua -que a nuestro juicio se inició en 1979, siguió en 1990 y debe continuar ahora- será posible cuando la Asamblea Nacional dedique sus mejores esfuerzos para aprobar leyes que fortalezcan el ejercicio de los Derechos Constitucionales, cuando al margen de ambiciones e interese políticos, partidarios e individuales, se preocupen realmente por su pueblo; cuando el Poder Judicial no tambalee en hacer justicia en tiempo, la Policía Nacional cuente con los recursos necesarios para combatir y prevenir la delincuencia, la Contraloría General de la República no pierda el tiempo tratando de salvarse de zancadillas sino mas bien cumpliendo con lo que le toca: Controlar en tiempo y, el Consejo Supremo Electoral logre alcanzar sus metas para desterrar desde ahora de la mente de cualquiera que las próximas elecciones no serán correctas. Seguir transformando Nicaragua será posible si transformamos nuestra mentalidad, desterramos la pobreza y miseria espiritual que muchas veces se vuelve más dañina que la pobreza material. Nicaragua será transformada cuando no olvidemos para la toma de decisiones y definiciones trascendentales del país, que las mujeres somos el 51.85% de la población y que la transformación no puede ser desde una visión adultista sino que debe en tomar en cuenta a la niñez, la adolescencia y la juventud como protagonista del presente y futuro de nuestra historia. 1999 debe ser un reto personal, un reto para cada hombre y mujer de nuestra amada Nicaragua. Actuemos con más sinceridad. Valoremos profundamente la vida, la familia como núcleo principal de la sociedad, este debe ser un año para promover un mundo sin violencia, merecemos vivir sin violencia, 1999 debe ser un año para erradicar la hipocresía, la maldad, la envidia y todo aquel sentimiento negativo que no nos construya, no nos transforme, pues mientras eso no ocurra, difícil será nuestra contribución a la Nicaragua que amamos. La delincuencia, la violencia, la corrupción, la retardación de justicia, podremos disminuirla y erradicarla, cuando tomemos la decisión de hacerlo, 1999 es un buen punto de partida, podremos entrar al nuevo milenio con orgullo y dignidad, dejando atrás el "síndrome de damnificados permanentes". Los medios de comunicación tenemos una responsabilidad importante para alcanzar estos retos y desafíos que pueden dejar de ser sueños. ¿Haremos
el intento? Estoy segura que si y si es así, FELIZ AÑO NUEVO.
Le desea su BOLSA DE MUJERES.
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