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Instituto de Estudios Sociales La Haya, Holanda En años recientes, en las discusiones sobre el agotamiento de los recursos de la tierra y la creciente contaminación de la atmósfera, muchos cuestionaron la eficacia de los patrones convencionales de crecimiento económico y desarrollo. El desarrollo sostenible, un concepto clave utilizado en este contexto, fue la alternativa que se propuso en los países en desarrollo y en los más industrializados. Esta iniciativa tomó fuerza originalmente en la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente, en Estocolmo en 1972, y desde entonces, generó una amplia gama de literatura principalmente enfocada en las ideas y puntos de vista sobre los que es exactamente el desarrollo sostenible. Esos diferentes enfoques del tema suscitaron debates y controversias y hasta se cuestionó la validez misma del concepto. Aún entre los que parecen estar comprometidos con la necesidad de luchar por un crecimiento sostenible existe poco consenso sobre cuál dirección seguir y cómo solucionar este "intercambio" aparentemente necesario entre medio ambiente y crecimiento. La finalidad de esta ponencia no es revisar con afán crítico todas estas ideas, sino examinar las teorías económicas con respecto a la sostenibilidad y demostrar que algunas de las limitaciones claves de la corriente económica dominante, en relación con el análisis sobre las mujeres, siguen estando presentes en las discusiones actuales sobre crecimiento económico sostenible. Dadas las limitaciones, la aceptación "per sé" de estas ideas sobre crecimiento sostenible implicaría crear un sistema insostenible para las mujeres, caracterizado por la falta de tiempo y energía, de acceso a los recursos y de control sobre los mismos, la destrucción educativa, productiva y organizativa, la sobrecarga de sus tareas (demasiado de una sola vez y/o demasiado durante un largo período de tiempo), efectos negativos sobre la salud y creciente vulnerabilidad, reducción de sus ingresos o su calidad, inseguridad ecológica y más desigualdad. Vamos a sugerir algunos principios que deben formar la base de un nuevo sistema de valoración de un futuro "sostenible" para mujeres y hombres. Algunas limitaciones claves de la corriente económica dominante que persisten en las estimaciones sobre desarrollo sostenible. A la corriente económica dominante o económica neoclásica, le interesa principalmente la valoración del mercado. Un supuesto básico es que individuos "racionales" (dotados de gustos y capacidades) interactúan a través del mercado a fin de maximizar utilidad con respecto a los diversos productos que se producen y consumen. Esto para las mujeres presenta grandes ventajas. Tres de ellas han sido incluidas en términos generales en las estimaciones sobre crecimiento económico sostenible. La primera es la idea de que el empleo y el trabajo remunerados directamente involucrados en la producción para el mercado forman la base del valor en la sociedad. La segunda es no tomar en cuenta las relaciones de poder de género en la sociedad. La tercera desventaja tiene que ver con la falta de un análisis de clase de la sociedad. Aunque esta última afecta la situación de los sectores más pobres en general, hay evidencias de que dentro de esta categoría las mujeres se encuentran en peor situación que los hombres. Después trataremos más detenidamente estos supuestos. Dado el enfoque en una producción orientada hacia el mercado, la corriente implementada "vuelve invisible" la enorme proporción económica dominante del trabajo que realizan las mujeres en el hogar en los países industrializados y en desarrollo. En un análisis económico, este enfoque automáticamente coloca a las mujeres en una posición de marginalidad desde el principio. Esta desventaja ha sido parte integral del desarrollo de la disciplina que, según Pujol, se caracteriza por el alto dominio y control hegemónico que ejercen los hombres y el pensamiento conservador sobre la economía y el enfoque tradicional de las relaciones de de intercambio y la simplificación y estereotipo del papel de las mujeres en la sociedad. En su estudio sobre el papel del feminismo en el pensamiento económico temprano, Pujol indica que estas tendencias en la economía neoclásica tienden a situar a las mujeres fuera de la actividad económica. En su opinión, las mujeres no son rechazadas sino más bien: .... consideradas implícita y explícitamente como excepciones a las normas como pertenecientes a "algún otro lugar" pero no el de la esfera económica del país. Se les niega la condición de agentes económicos por derecho propio y, como resultado, se toman decisiones normativas en su nombre con respecto al lugar que deben tener en la economía y la sociedad. Junto con esta idea de valor orientada hacia el mercado existe una ideología que considera el trabajo con "valor" como superior a las "actividades sin valor" del hogar. Estas tareas realizadas principalmente por mujeres (y niños) en la casa no se identifican como "trabajo con "valor". Esto también es válido para el enorme volumen de trabajo efectuado en el sector campesino no orientado hacia el mercado (el cual es realizado de manera desproporcionada por las mujeres). La mayor parte de esas "tareas" no se toman en cuenta del todo, o son vistas como un comportamiento "natural" o como "deber biológico" a cargo básicamente de las mujeres. A partir de este razonamiento hay sólo un paso hacia la ideología hegemónica de que el trabajo de las mujeres es, en general de menos valor que el del hombre. Cuando las mujeres entran en el mercado del trabajo asalariado son sometidas a esta misma ideología y el resultado es sus discriminación en cuanto a contratación, el salario que reciben, los ascensos, etc, en el sector asalariado. No deseo analizar aquí en detalle la teorización hecha en el campo de la nueva "economía doméstica" que surgió de alguna forma, del "Treatrise on the Family" (Tratado sobre la Familia), de Galy Becker, y que aplica los principios neoclásicos de la lógica de mercado, al hogar. Pero vale la pena referirse al tratamiento que le da Pujol a este tema. La economía doméstica básicamente aplica la metodología y conceptos del análisis de mercado a la actividad dentro del hogar. Esto resulta en la justificación y continuación de la estructura básica de prejuicios contra las mujeres, en la división sexual del trabajo y en las relaciones de poder que las rodean. De hecho, según esta autora, este campo "está más dedicado al mantenimiento y justificación del estatus patriarcal, que a un estudio económico de buena fe sobre las mujeres". La segunda crítica relacionada con la primera, es la falta de análisis de las relaciones de poder de género en la sociedad. No se analizan las diferencias sociales y la distribución tomando en cuenta las diferencias sociales y la distribución tomando en cuenta las distinciones entre hombres y mujeres en esos aspectos. Al no tomar en cuenta estas diferencias, la economía neoclásica no es capaz de analizar los mecanismos de control de la sociedad, por los cuales las mujeres son a menudo colocadas en una posición de desventaja frente a sus colegas hombres. No explica la división sexual del trabajo, según la cual las mujeres son generalmente asignadas a tareas de trabajo intensivo, repetitivo que requieren mucho tiempo y están asociadas con salarios menores que los de los hombres. Tampoco puede explicar por qué hay tan pocas mujeres en puestos de decisión. Tiene poco que decir sobre por qué las mujeres tienen menos acceso a los recursos "económicos" y a los derechos políticos. No explica por qué las mujeres aparecen representadas de manera desproporcionada en las cifras sobre el desempleo. No explica por qué una tecnología avanzada en la agricultura resulta muchas veces en horas de trabajo más largas para las mujeres y más cortas para los hombres en los países en desarrollo. sigue
en la próxima edición.
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